Lifschitz ratificó la consulta por la reforma de la Constitución

Las dos definiciones iniciales con las que el gobernador Miguel Lifschitz inauguró ayer el 137º período de sesiones ordinarias de la Legislatura santafesina sonaron con el agudo siseo de un latigazo: un duro reproche a la Nación por la deuda impaga y la crisis socioeconómica actual y la ratificación de lo lejos que está de haber archivado su proyecto de reformar la Constitución provincial, para lo cual ratificó una consulta popular, junto a las elecciones generales del 16 de junio próximo.

Esas palabras, y las restantes que leyó (desde las 11) en el recinto de Diputados, estuvieron igualmente atravesadas por el proceso de renovación gubernamental en curso. Evidenciado, sin disimulo alguno, en la exhortación triunfalista de la despedida. "En el Día de los Trabajadores y de la Constitución nacional, adelante. ¡Adelante Santa Fe!", concluyó Lifschitz, jugando con el nombre de la lista que lo lleva entre sus candidatos a diputado provincial.

Para diferenciarse, apeló al eslogan de campaña que usó el socialismo en la recientes primarias ("Somos lo que hacemos") y subrayó que este año encuentra a su gobierno trabajando "para concluir los compromisos asumidos e intentando sortear las condiciones económicas adversas que han incrementado los niveles de pobreza, destruido fuentes de trabajo y deteriorando el poder adquisitivo de los salarios".

Sería, apenas, la primera de las varias veces que fustigaría al gobierno nacional a lo largo de los 70 minutos que insumió la arenga. No menos de siete u ocho veces aludió a la administración de Mauricio Macri, aunque siempre sin nombrarlo.

"En la etapa que viene hay que seguir promoviendo cambios: avanzar en una necesaria modernización del Estado y en una reforma política, entre otras prioridades, además de la reforma de la Constitución. Hay que ser capaz de innovar si queremos avanzar", enfatizó.

Con esa claridad, Lifschitz reflejó su eje de campaña hasta los comicios de junio (en los que también consultará a la población por la reforma) y su principal ocupación cuando se siente en una banca que, según espera, sea la de la Presidencia del cuerpo, que dejará vacante Antonio Bonfatti. Y sólo si éste lo hace para retornar al Sillón del brigadier Estanislao López.

Terminado el discurso, y frente al enjambre de micrófonos y cámaras que lo tackleó en el hall de la Legislatura, se justificaría diciendo que, "más allá del proceso electoral, que lógicamente insume alguna energía, la prioridad es la gestión". Y volvió sobre sus pasos diagnosticando que el "único" candidato que puede crecer en votos es Bonfatti.

La Asamblea Legislativa estuvo presidida por el vicegobernador Carlos Fascendini y, además de la totalidad de los ministros del gabinete, entre los invitados se destacaron la presidenta de la Corte Suprema, María Angélica Gastaldi, y los intendentes de Rosario y Santa Fe, Mónica Fein y José Corral, entre otros. Con el arzobispo de Santa Fe, Sergio Fenoy, en visita ad límina en Roma, no se visualizó a ningún purpurado de la Iglesia Católica en su reemplazo.

También estuvieron presentes Silvina Frana y Hugo Marcucci, diputados nacionales. La primera, identificada en las recientes Paso con María Eugenia Bielsa y el segundo con Corral. Lo propio hicieron sus pares Alejandro Grandinetti y Luis Contigiani. No asomó el candidato a gobernador del PJ, Omar Perotti.

Del peronismo, y para algunos del propio Perotti, se ocupó el propio Lifschitz: "Quienes invocaron el cambio en estos años fueron más por una innovación estética que política. Promovieron cambios que atrasan. Más puesta en escena que convicciones. Más fragmentación que unidad, más relato que realidad". Además de la parrafada destinada a no dejar afuera al kirchnerismo, el gobernador habló de la década del 90, cuando se privatizó el Banco Provincial. Una alusión inequívoca a Perotti.

Area por área, el discurso repasó las 1.300 obras realizadas por la tercera gestión socialista provincial, la construcción de 240 kilómetros de nuevas rutas pavimentadas,1.030 kilómetros de repavimentaciones y 2.400 kilómetros de reparaciones integrales, además de 250 kilómetros de accesos y caminos enripiados. Lo propio hizo con el rescate de la gestión de la autopista Rosario-Santa Fe y los 95 convenios con comités de cuenca, entre otras iniciativas.

Unas 30 salvas de aplausos acompañaron las definiciones del gobernador. En tanto, las barras del recinto fueron ocupadas por funcionarios del Ejecutivo y asesores de los legisladores.

Despedida

El cierre del discurso tuvo tono épico: Lifschitz llamó a abrazar la política con pasión. "A los legisladores, les pido que sigamos avanzando. El legado, además de las obras, la salud y la educación, debe ser una legislación moderna, un nuevo marco jurídico para el futuro. A los jóvenes, les pido que no pidan permiso. Sean protagonistas. Este es el tiempo de ustedes. No hay otro", aseveró.

En esa línea, el jefe de la Casa Gris sentenció: "A todos y todas les pido unidad, porque solo la unión hace la fuerza. Generosidad para entender que primero está el conjunto y, después, están las partes. Convicción para avanzar, siempre adelante. La historia no nos perdonaría que no hayamos hecho lo suficiente para mantener en alto las banderas que heredamos de la historia de nuestras organizaciones políticas ni que traicionemos los ideales que nos llevaron a abrazar la política con pasión".

cámara baja. Lifschitz habló flanqueado por Fascendini (vicegobernador) y Bonfatti (titular de Diputados).

Las dos definiciones iniciales con las que el gobernador Miguel Lifschitz inauguró ayer el 137º período de sesiones ordinarias de la Legislatura santafesina sonaron con el agudo siseo de un latigazo: un duro reproche a la Nación por la deuda impaga y la crisis socioeconómica actual y la ratificación de lo lejos que está de haber archivado su proyecto de reformar la Constitución provincial, para lo cual ratificó una consulta popular, junto a las elecciones generales del 16 de junio próximo.

Esas palabras, y las restantes que leyó (desde las 11) en el recinto de Diputados, estuvieron igualmente atravesadas por el proceso de renovación gubernamental en curso. Evidenciado, sin disimulo alguno, en la exhortación triunfalista de la despedida. "En el Día de los Trabajadores y de la Constitución nacional, adelante. ¡Adelante Santa Fe!", concluyó Lifschitz, jugando con el nombre de la lista que lo lleva entre sus candidatos a diputado provincial.

Para diferenciarse, apeló al eslogan de campaña que usó el socialismo en la recientes primarias ("Somos lo que hacemos") y subrayó que este año encuentra a su gobierno trabajando "para concluir los compromisos asumidos e intentando sortear las condiciones económicas adversas que han incrementado los niveles de pobreza, destruido fuentes de trabajo y deteriorando el poder adquisitivo de los salarios".

Sería, apenas, la primera de las varias veces que fustigaría al gobierno nacional a lo largo de los 70 minutos que insumió la arenga. No menos de siete u ocho veces aludió a la administración de Mauricio Macri, aunque siempre sin nombrarlo.

"En la etapa que viene hay que seguir promoviendo cambios: avanzar en una necesaria modernización del Estado y en una reforma política, entre otras prioridades, además de la reforma de la Constitución. Hay que ser capaz de innovar si queremos avanzar", enfatizó.

Con esa claridad, Lifschitz reflejó su eje de campaña hasta los comicios de junio (en los que también consultará a la población por la reforma) y su principal ocupación cuando se siente en una banca que, según espera, sea la de la Presidencia del cuerpo, que dejará vacante Antonio Bonfatti. Y sólo si éste lo hace para retornar al Sillón del brigadier Estanislao López.

Terminado el discurso, y frente al enjambre de micrófonos y cámaras que lo tackleó en el hall de la Legislatura, se justificaría diciendo que, "más allá del proceso electoral, que lógicamente insume alguna energía, la prioridad es la gestión". Y volvió sobre sus pasos diagnosticando que el "único" candidato que puede crecer en votos es Bonfatti.

La Asamblea Legislativa estuvo presidida por el vicegobernador Carlos Fascendini y, además de la totalidad de los ministros del gabinete, entre los invitados se destacaron la presidenta de la Corte Suprema, María Angélica Gastaldi, y los intendentes de Rosario y Santa Fe, Mónica Fein y José Corral, entre otros. Con el arzobispo de Santa Fe, Sergio Fenoy, en visita ad límina en Roma, no se visualizó a ningún purpurado de la Iglesia Católica en su reemplazo.

También estuvieron presentes Silvina Frana y Hugo Marcucci, diputados nacionales. La primera, identificada en las recientes Paso con María Eugenia Bielsa y el segundo con Corral. Lo propio hicieron sus pares Alejandro Grandinetti y Luis Contigiani. No asomó el candidato a gobernador del PJ, Omar Perotti.

Del peronismo, y para algunos del propio Perotti, se ocupó el propio Lifschitz: "Quienes invocaron el cambio en estos años fueron más por una innovación estética que política. Promovieron cambios que atrasan. Más puesta en escena que convicciones. Más fragmentación que unidad, más relato que realidad". Además de la parrafada destinada a no dejar afuera al kirchnerismo, el gobernador habló de la década del 90, cuando se privatizó el Banco Provincial. Una alusión inequívoca a Perotti.

Area por área, el discurso repasó las 1.300 obras realizadas por la tercera gestión socialista provincial, la construcción de 240 kilómetros de nuevas rutas pavimentadas,1.030 kilómetros de repavimentaciones y 2.400 kilómetros de reparaciones integrales, además de 250 kilómetros de accesos y caminos enripiados. Lo propio hizo con el rescate de la gestión de la autopista Rosario-Santa Fe y los 95 convenios con comités de cuenca, entre otras iniciativas.

Unas 30 salvas de aplausos acompañaron las definiciones del gobernador. En tanto, las barras del recinto fueron ocupadas por funcionarios del Ejecutivo y asesores de los legisladores.

Despedida

El cierre del discurso tuvo tono épico: Lifschitz llamó a abrazar la política con pasión. "A los legisladores, les pido que sigamos avanzando. El legado, además de las obras, la salud y la educación, debe ser una legislación moderna, un nuevo marco jurídico para el futuro. A los jóvenes, les pido que no pidan permiso. Sean protagonistas. Este es el tiempo de ustedes. No hay otro", aseveró.

En esa línea, el jefe de la Casa Gris sentenció: "A todos y todas les pido unidad, porque solo la unión hace la fuerza. Generosidad para entender que primero está el conjunto y, después, están las partes. Convicción para avanzar, siempre adelante. La historia no nos perdonaría que no hayamos hecho lo suficiente para mantener en alto las banderas que heredamos de la historia de nuestras organizaciones políticas ni que traicionemos los ideales que nos llevaron a abrazar la política con pasión".

cámara baja. Lifschitz habló flanqueado por Fascendini (vicegobernador) y Bonfatti (titular de Diputados).

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